75% de los casos de violación hacia menores de edad, quedan impunes

Escrito por el 18 junio, 2017

Cuando se da dentro del círculo familiar, son hechos que con frecuencia quedan como un secreto. En unos casos, el abuso sexual se vuelve sistemático en medio de engaños por parte de un agresor que por lo general es cercano al hogar cuando la víctima es menor de edad. La mentira se centra en hacerles creer que lo que hacen es parte del amor que deben profesarse como familia que son o se da en medio de amenazas en relaciones en las que el adulto ejerce su poder. La situación cambia cuando el agresor es externo y usa la fuerza para perpetrar el delito de violación. Estos son los casos que por lo general se denuncian y llegan finalmente a juicio cuando se identifica y se detiene al acusado, concuerdan los especialistas.

Pero aun así cada uno de estos hechos presentan particularidades, dice Sonia Rodríguez, psicóloga clínica del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam). De ahí la dificultad de judicializar estos delitos que pasan por las relaciones culturales dominadas por una sociedad patriarcal, agrega.

Las consecuencias son diversas: inseguridad, timidez, temor para establecer relaciones, intentos de suicidio o pueden tener un deseo sexual exacerbado. Estos abusos son experiencias que difícilmente se olvidan, peor si el agresor fue alguien de tu círculo familiar, asegura Beatriz Bordes, presidenta de la Fundación María Guare, quien agrega que para la recuperación se necesita ayuda psicológica obligatoria.

En total 1.995 juicios por violación sexual se iniciaron durante 2016, año en que se emitieron 514 resoluciones sancionatorias, el 25,7% de las causas ingresadas por este delito. De enero a abril de este año se han iniciado 502 causas y se emitieron 69 resoluciones sancionatorias, el 13,7% de las ingresadas.

Ana Karina Peralta, vocal del Consejo de la Judicatura, asevera que para llegar a una sentencia condenatoria se necesita un trabajo integral mediante el cual la víctima sea atendida psicológicamente y reciba el apoyo técnico para que esta llegue al juicio con estabilidad emocional: “(la persona agredida) es la única que puede dar pruebas para que la Fiscalía sustente el caso”. Rodríguez afirma que la situación cambia cuando el agresor es un familiar: “En el mismo sistema judicial hay un avance en el país, pero también hoy pide una serie de procedimientos o tiene un plazo para el proceso de investigación, ese es el plazo judicial pero no el personal, no es el plazo del proceso familiar. Los niños y los adolescentes dependen de los adultos,

A ello se suman las concepciones de sexualidad y género que tienen quienes administran y atienden a las víctimas. “Si el juez cree que el hombre tiene una sexualidad incontrolable y que ella era una majadera, una coqueta que se le ofreció y brindó, se dificulta una sanción”, afirma Rodríguez.

FUENTE: Diario El Universo 


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